jueves, 30 de julio de 2009

Las epidemias siguen las rutas de los viajeros

"el cólera va por los caminos del hombre y nunca va más rápido que él..."
John Snow, padre de la Epidemiología Moderna
(1854)


La gripe porcina y el fin de semana largo

Con ocasión de nuestras fiestas patrias, el gobierno ha decretado un largo periodo de feriados no laborables con el propósito de fortalecer el turismo interno. Aún cuando sea principalmente la administración pública la mayor beneficiada de esta medida gubernamental, recordemos que vivimos la temporada de vacaciones de medio año de los escolares y de los jóvenes universitarios.

Pero también recordemos que Lima, nuestra gran capital es realmente una ciudad de migrantes.
¡Hay que fundar el Club Lima! diría nuestro colega y mejor amigo Augusto Price.

Es así como las agencias de transporte interprovincial han visto incrementada la demanda de pasajes por la afluencia de desesperados viajeros que han pugnado por salir de esta “Lima la Horrible” de Salazar Bondy, buscando lugares del interior del país donde respirar aire puro, lejos de la contaminación producida por un parque automotor anárquico.

Recordemos cómo se propagó la epidemia de cólera

Los epidemiólogos saben perfectamente que la propagación de las epidemias está fuertemente signada por las rutas que siguen los viajeros, ya sean estos comerciantes, turistas o por cualquier otra circunstancia que motiven los viajes. John Snow, Padre de la Epidemiología Moderna lo señala al describir la Epidemia de Cólera que afectó Londres en 1849. Esta vez la transmisión es más veloz por el desarrollo de las rutas aéreas.
Recordemos que en el año 1991 fuimos afectados por la sétima pandemia de cólera que ingresó por el mar (se señala el mar de Chancay, un puerto situado en el norte chico, a 100 kilómetros de la capital, ciudad de gentes nobles donde se preparan deliciosos potajes a base de pescado).

Esa epidemia que tuvo un importante seguimiento mediático, llegó al Callao siguiendo inicialmente la ruta del mar. El Carrión -primer hospital de este “Puerto de Lima”, como se le llamaría a la ciudad del Callao en sus inicios- casi colapsó por la gran cantidad de casos que diariamente debía de atender en sus servicios; y en tanto ello ocurría, los hospitales de Lima casi no registraban casos de esta enfermedad, mucho menos los establecimientos de salud del interior del país. Pero luego, bastante pronto diríamos, en todo el país empezaron a notificarse casos de cólera.
Que Lima sea haya afectado prontamente no requería mayores análisis por ser una unidad geopolítica con el primer puerto del Perú. La aparición de casos en el interior del país no demoraría mucho, llevado por los viajeros.

La “gripe porcina” también llegó con los viajeros

Recordemos que fueron jóvenes escolares que estuvieron en viajes de promoción en Centro América al inicio de esta pandemia que se inició entre México y el sur de Estados Unidos, quienes introdujeron prontamente el virus que de todas maneras llegaría tal vez un poco más tarde a nuestro territorio.

Tomemos las medidas preventivas

No es posible y tampoco justificado bajo ningún punto de vista frenar esta ola de viajes al interior del país, de manera que lo racional es enfatizar las medidas preventivas a tomar en los síndromes gripales.
Las responsabilidades son compartidas tanto por los establecimientos de salud a través de sus programas preventivos promocionales, como de los medíos de comunicación para hacer llegar esta información a la comunidad.

Esperemos pues, que el incremento de casos relacionados a la semana de feriados largos, sólo sea mínimo.

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