Día del trabajo y la utopía de las 8 horas
Día del trabajo
El 1 de mayo se conmemora el “Día del Trabajo”
en homenaje a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas ejecutados en EE.UU.
en 1886 tras huelgas por la jornada laboral de 8 horas. Esta fecha representa
la lucha histórica del movimiento obrero por derechos laborales dignos y se
celebra internacionalmente como símbolo de solidaridad.
El 15 de enero de 1919 se promulgó la Ley de la
Jornada de las ocho horas en el Perú, luego del paro general iniciado tres días
antes en Lima y Callao e impulsado por diversos sindicatos de panaderos,
textiles, estibadores, entre otros.
Las 8 horas
"8 horas" hace referencia principalmente a la jornada laboral estándar de ocho horas diarias, un hito histórico del movimiento obrero que busca dividir el día en tres partes iguales, conocido como la regla de los tres ochos:
- 8 horas de trabajo
- 8 horas de recreación/ocio/capacitación
- 8 horas de descanso
Originalmente, la jornada de 8 horas era una
exigencia revolucionaria que buscaba romper con jornadas laborales extenuantes
de 12, 14 o incluso más horas, a partir de la llamada” revolución industrial”.
La utopía de las 8 horas y el
trabajo no formal
En contextos de alta informalidad, las 8 horas se
convierten en una utopía para un gran sector de la población, debido a factores
tales como:
a) Alta informalidad: En países como Perú, la informalidad laboral
supera el 70% o incluso 80%.
b) Forma de explotación: Los trabajadores informales o
independientes suelen extender sus jornadas más allá de las 8 horas, a menudo
de 12 a 20 horas, o laboran 6 o 7 días a la semana para alcanzar ingresos
mínimos de subsistencia.
c) Insuficiencia de ingresos: La necesidad económica obliga a
trabajar más tiempo debido a la baja productividad y falta de inversión.
d) Falta de protección: Al no existir un contrato formal, no se
respetan las horas extras ni descansos, haciendo de la jornada de 8 horas un
concepto teórico inejecutable
El despido de peruanos y su
reemplazo por migrantes
La migración venezolana ha tenido también
efectos negativos en los trabajadores peruanos.
Soy testigo de ello, porque en las atenciones
domiciliarias que realizo, al ingresar a los edificios, siempre había en
portería unos peruanos. Ahora, ese trabajo no calificado es realizado por
extranjeros.
Callao, 01/05/2026
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